12 dic. 2014

LA MOTIVACIÓN APROPIACIÓN DE VALORES

Serie Educación Mutualista
ENSEÑANZA 2. LA MOTIVACIÓN APROPIACIÓN DE VALORES
Por Fabio Alberto Cortés Guavita


La Motivación. “Partiendo del supuesto que la motivación es incitar a una persona a hacer u omitir algo”

Motivar para el cambio es mover a las personas a entender y a crear las condiciones necesarias para su logro quitando las barreras que se oponen a ello. Un sencillo esquema estructural de la motivación como base para una buena receptividad puede ser el siguiente.

El contexto o situación hace referencia a las características y relaciones en cuyo marco se ejerce el cambio

Necesidades y deseos. En referencia directa con la teoría de MASLOW y a su desarrollo secuencial.

Impulsos. Se trata de lo inherente a lo positivo-deseo-interés o a lo negativo-miedo-desprecio-desinterés.

Objetivos. Es lo que se desea conseguir, cuál es la finalidad del cambio.

Acción. Que hace la persona, cómo desarrolla su participación, cómo actúa.

Satisfacción o frustración. Es el resultado, si logra sus objetivos hay satisfacción, si no se logra el éxito hay frustración.

Se debe examinar tanto la necesidad individual de encontrar satisfacción en el trabajo (ESTUDIO) y en el cambio como las necesidades propias de las Organizaciones y sitios de estudio, para asegurar el éxito del equipo humano de trabajo, antes, en él y después del cambio.

La motivación de los trabajadores de una empresa y de los estudiantes en el marco de un proceso cognitivo, debe ser entendida en diferentes procesos del desarrollo del ser humano, en primer término se puede ver desde la óptica de la creatividad:

“Después de un estudio de individuos extraordinariamente creativos y que presumiblemente actuaban en los niveles superiores de su jerarquía, Maslow llegó a la conclusión de que la capacidad de satisfacer necesidades inferiores y de buscar autorrealización conduce a una mayor eficacia biológica y a la obtención de muchos rasgos humanos deseables como la espontaneidad, la orientación respecto de la realidad, la espiritualidad, la capacidad de distinguir entre medios y fines, la creatividad, la autonomía y los valores democráticos”

Es decir, un trabajador o estudiante motivado de manera adecuada será base del éxito empresarial o formativo y esa motivación debe ser dada desde las ideas normas y valores de la Identidad Cultural en busca del éxito emprendedor-estudiante.

Según el autor antes citado “... una alta tasa de “ene” logro debe hacer especialmente probable que los sujetos se interesen por los negocios y se muestren capaces en esa actividad porque los negocios requieren que las personas asuman riesgos moderados y la responsabilidad personal de sus propias acciones, presten mucha atención a la retroalimentación en términos de costos y beneficios y encuentren modos innovadores de conseguir un nuevo producto o de proporcionar un nuevo servicio”

En tal circunstancia los trabajadores-estudiantes estarán en disposición de coadyuvar en el progreso y la eficiencia de la empresa. El rendimiento de los trabajadores indiscutiblemente mejorará, esto lo aclara el citado autor cuando dice:

“En nuestra sociedad, se atribuye también un valor al esfuerzo de modo tal que cuando es sobresaliente, el rendimiento mejora. De hecho, cabe reconceptualizar toda la literatura sobre atribución causal en término de la teoría de los valores. Pueden concebirse las dimensiones de la causalidad percibida –lugar de control interno o externo, posibilidad de control y estabilidad- como valores (o al menos modelos que ordenan el modo en que las cosas actúan) que influyen en el rendimiento. En general, los valores de interioridad, controlabilidad y estabilidad promueven un rendimiento eficaz, mientras que sus opuestos lo reducen”

Estas reflexiones conducen el estudio de la motivación a la apropiación de valores como creencias como generadores de actitudes en beneficio del progreso y desarrollo empresarial y formativo.

Lo anterior muestra como la relación dada entre valores y motivación llevan de la mano a la empresa y al educando en pos del éxito, del progreso y de la eficiencia. Se tiene que motivar a las personas para lograr metas, para pasar el día realizando planeación, para organizar un paseo etc., lo difícil en muchos casos es entender que es lo que hace que la motivación se active y se dé el paso necesario del discurso motivacional a la acción y a la ejecución de las tareas o actividades que el líder propone realizar

La motivación no puede ser un objetivo, debe ser un medio, pero entendido como un valor es decir como algo que nos guía en la vida por eso él solo no realiza la acción y de acuerdo con las teorías de motivación es necesario para el ser humano tener un aliciente, un estímulo.

El estímulo es algo que impulsa la acción, dicho estímulo puede ser negativo o positivo por ello es importante de escudriñar cada situación y cada personalidad. Un objetivo de crecimiento empresarial o educativo puede estar bien diseñado pero no motiva positivamente a la gente para alcanzar su logro, puede estar ocurriendo que los trabajadores-estudiantes piensan que al buscar un mayor crecimiento se les está generando una mayor carga laboral, aquí cobra vital importancia entender la comunicación y la confianza que genera el que los trabajadores tengan en su poder toda la información del caso.

Si no hay la información suficiente y clara el trabajador-estudiante interpretará el nuevo rol como trabajar o estudiar más horas sin el estímulo de pago o recompensa, la información no esta llegando por los canales adecuados y seguramente la organización lo que pretende es que del crecimiento propuesto y de alcanzar la meta se hará participes a los que tiene a su cargo la nueva responsabilidad, por eso un mensaje distorsionado puede convertir la motivación el algo desalentador.

El estímulo debe ser fortalecido, buscando lo que genera felicidad a las personas y a los equipos, para ello hay que conocer bien los integrantes de tales equipos para saber que esperan y cómo se les puede complacer en la búsqueda de un mejor clima laboral a través de la motivación. Muchas veces no es solamente el dinero quien estimula a las personas, puede ser, y de hecho lo es, más importante la participación de la gente en la toma de decisiones, en la capacitación, puede ser solamente una palabra de aliento, una sonrisa, estar presente en un momento importante podrá ser el estímulo perfecto.


[1] McCLELLAND, David, Estudio de la Motivación Humana, Narcea de ediciones Madrid, España, 1989, p.58.

[2] McCLELLAND, obra citada.
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