23 may. 2013

¿GESTIÓN DESINTERESADA? VEREDICTO 3.



Autor: FABIO ALBERTO CORTÉS GUAVITA

La gestión desinteresada: cualquier excedente es puesto al servicio de los fines y reinvertido o distribuido, según el deseo de sus miembros, mediante creación de empleo, actividades, nuevas empresas, bonificaciones sobre el capital invertido, servicios a los miembros, actividades socioculturales, etc.

Partiendo del principio de la buena fe quienes organizan una cooperativa buscan el bien común, pero muchas veces el egoísmo individualista generado por una deformación del capitalismo hacen que estos líderes vean más allá y quieran sacar provecho de los resultados y desde otra óptica vemos como el incentivo del aporte es sano y busca de alguna manera satisfacer tal deseo de acumulación del ser humano. El problema está cuando se mira la situación en el contexto de clase, son acaso los integrantes de la mayoría de las entidades solidarias personas de estrato uno y dos? No, en su mayoría no es ese el caso y no lo son sencillamente porque no pueden serlo, unas veces por efectos de la ley, por ejemplo: cómo hacen los sectores más desprotegidos para crear una cooperativa de ahorro si no cuentan con los cerca de mil millones de pesos para crearla, otras veces por cuanto quienes crean estas entidades no ven en la base de la pirámide más que pobreza, sin atractivo de negocio.

¿Cuál es el papel del mutualismo desde esa perspectiva? Primero hay que decir que el mutualismo no se ejerce en Colombia, existen unas pocas asociaciones mutuales que no dedican su trabajo realmente a desarrollar mutualismo, son contadas las excepciones y me refiero fundamentalmente a Bogotá, pueden existir unas 100 organizaciones, pero si hay 5 con plan de desarrollo y acciones orientas a prestar servicios en los sectores de estrato 1 y 2 sería ganancia, por eso hay que reinventarlo desde sus principios y valores.

El espacio del mutualismo está en los estratos uno y dos fundamentalmente y en algunos casos hasta en el tres, claro esto hace que quienes se dicen dirigentes solidarios se pregunten y qué negocio vamos a hacer allá, ese no es espacio para nada, no hay dinero. Pues bien yo aseguro que la mutual es el mejor modelo para trabajar con los más desprotegidos por aquellos excluidos de todo; cuál es el ámbito de seguridad alimentaria en estos estratos, en cuanto a inclusión al crédito será que un pobre desempleado y sin con que comer va a tener cuentas en bancos o cooperativas, o en un modelo que dice ser el de las oportunidades. Cuál el trabajo en áreas del medioambiente, del reciclaje y así podríamos ver que en todos los ámbitos de necesidad existen posibilidades para el modelo mutualista.

De dónde sacamos el capital semilla para iniciar los grandes proyectos y la respuesta es difícil, pues a nadie interesa hacer negocios con los pobres, porque aún no se entiende que desde esa óptica de la inversión de la pirámide que habla el sector capitalista, ellos si lo ven como negocio, y las organizaciones solidarias no ven que allí podrían realizar esa responsabilidad social empresarial que tanto se pregona, y que poco se practica.

El sector bien podría entonces invertir sus excedentes y orientar sus fondos de solidaridad a generar un verdadero movimiento de economía solidaria popular que reivindique el derecho al trabajo con ingreso digno, a la recreación, al deporte a la obtención de microcréditos para pequeños emprendimientos, a un alimentación ajena a químicos, a una agricultura verde y urbana; soluciones hay muchas y la mutual repito es la mejor opción por cuanto al no tener aportes no hay descapitalización si se van los socios, otros llegan y la empresa se mantiene patrimonialmente fuerte, eso es pensar en la sostenibilidad del proceso. Una reflexión más.


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