18 abr. 2009

¡DEMOCRÁCIA, CUÁNTAS ARBITRARIEDADES SE COMETEN EN TU NOMBRE!




Por Fabio Alberto Cortés Guavita
Presidente Colombiamutual
Gerente FUNGESTAR
Bogotá Colombia

“La adhesión voluntaria y abierta, así como el control democrático en la base por parte de sus miembros” Suena muy bien pero que mal se practica.

¿Será posible que se cumpla este principio con la legislación de Colombia? -para tomar un ejemplo- el acoger el criterio de los terceros y de los usuarios nos lleva a pensar si una entidad social y solidaria es democrática cuando se restringe el derecho a la asociación. Qué pasaría entonces con el llamado cooperativismo cerrado o con los fondos de empleados (sui generis en Colombia) que limitan su acción a una determinada empresa, pues a contra pelo de lo que busca la misma legislación particular de estos organismos al permitirles ampliarse a sectores económicos, estos, muchas veces se resisten a abrirse socialmente. Se podría afirmar entonces que en algunos casos el principio no se cumple por factores de la propia legislación y en otros por discriminación o intereses para mantener entidades de más “fácil manejo”

Si se practicara una democracia real en las entidades del sector social y solidario se deberían tener en cuenta aspectos que van atados al desarrollo histórico de lo que entendemos por democracia, que en la mayor de las veces va de la mano con el modelo político y económico del sistema que rige al determinado país en el cual se mueven estas organizaciones. Bien podríamos ver, para tomar un sólo ejemplo genérico que en la antigua URSS convivía el Koljoz con el sistema socialista y en Israel de hoy, el Kibutz con el sistema capitalista. Esto se podría tomar como la convivencia de un modelo que resistiría los embates de los sistemas ideológicos pero la verdad no es así, más bien el modelo social y solidario es “manejado” por determinado sistema social y político según convenga al gobernante de turno por falta de políticas de estado.

Democracia (del griego, demos, ‘pueblo’ y kratein, ‘gobernar’), sistema político por el que el pueblo ejerce su soberanía mediante cualquier forma de gobierno que haya decidido establecer. El ejercicio de la democracia directa que deviene de la idea del gobierno del pueblo que jugó un importante papel en las democracias de la era precristiana es contrario a la realidad de hoy, en contraposición, en las democracias actuales ya no funciona por el crecimiento de la ciudades o de las organizaciones para volver a nuestro tema. Otrora, todos los ciudadanos tenían voz y voto en sus respectivos órganos asamblearios. Nosotros en las entidades sociales y solidarias, buscamos y conseguimos diluir este principio en la representación de los delegados, y así, en aras de la solución de un asunto de carácter organizacional, sacrificamos el verdadero rol de la democracia pues son contadas las entidades en las cuales se ejerce el voto directo.

Este tema es álgido y debe entenderse a la luz de lo que hoy es para nosotros el ejercicio de la democracia participativa y la democracia representativa, que veremos en una próxima oportunidad por ahora reflexionemos acerca la verdadera libertad de adhesión y seguramente la encontraremos incomoda para el ejercicio del trabajo; pero qué falta que hace a nuestro movimiento para desarrollar un crecimiento acorde al principio, y por obvias razones consecuentes, beneficiando a muchos miles más de los que hoy en día lo pueden alcanzar.

Publicar un comentario