13 mar. 2008

Actualidad del Mutualismo Colombiano (5)


5. MICROFINANZAS Y BANCO DE LOS POBRES

Por Fabio Alberto Cortés Guavita
Presidente COLOMBIAMUTUAL
Presidente RED SOLIDARIA REDSOL

La banca entendió que los estratos pobres son un gran mercado y los desembolsos a los microempresarios crecen. (Microempresa según la ley MIPYME ) Pero banca, gobierno y deudores tendrán que actuar con cautela para que el modelo funcione. (Dentro de un marco capitalista neoliberal). Desde cuando los grandes bancos del país voltearon sus ojos hacia el microcrédito, como un nicho rentable, este segmento de cartera ha crecido a un ritmo del 50% anual. En los últimos dos años se han desembolsado cerca de $2,5 billones en pequeños créditos para microempresarios.

Si bien el apoyo del gobierno -por medio de Bancoldex y el Fondo Nacional de Garantías- puede ser importante, es claro que la regulación y el marco de política deben avanzar para adecuarse a esta realidad. Banqueros y gobierno deben procurar que este auge del microcrédito sea sostenible a largo plazo. (Para ello deberán entender que el modelo de prestar a los pobres se sale de su esquema de competitividad y alta rentabilidad).

Los analistas del sector financiero consideran que aún falta reforzar el marco de política para tratar más aspectos que el simple crédito, como la formalización, tecnificación y capacitación en temas de comercialización para aumentar su competitividad. (Olvidando que hay que enseñar valores y manejo de los pequeños emprendimientos, obviamente partiendo de modificar el criterio del microcrédito y microempresas con capitales como los que clasifica la ley MIPYME en Colombia. Se debe replantear con base en la experiencia de Muhammad Yunus y en el microcrédito con educación, pero fundamentalmente entendiendo el modo de vida de los pobres y la comprensión de su entorno cultural).

Para los analistas de la Revista Dinero: Hay quienes consideran que es más riesgoso que los intermediarios que están entrando al mercado lo hagan con tasas subsidiadas que hagan que el esquema a largo plazo no sea sostenible. Para otros, el principal riesgo es que la actual normatividad no necesariamente se cumple para el microcrédito. Las normas mundiales de regulación financiera, como Basilea, exigen implícitamente una formalización de los clientes, por lo que chocan con el mundo de la microempresa. El miedo de los banqueros a incumplir y ser sancionados con esto puede frenar la penetración de la banca en este negocio, advierten algunos analistas. Y, por tanto, demandan un ajuste a las prácticas de regulación y supervisión para controlar mejor el riesgo en esta actividad.

Por último, con la evidente participación de Cajas de Compensación en el mercado de microcrédito, preocupa su poca experiencia en el otorgamiento de crédito. Por esto, la mayoría de los intermediarios coincide en que si bien es conveniente para el país contar con una buena oferta de crédito para la microempresa, las cajas deberían cumplir las mismas reglas de juego.

El microcrédito ha comenzado a permear al sector financiero y hoy grandes jugadores le apuestan a este mercado. Los banqueros al igual que otras industrias han descubierto que en los estratos de menor ingreso están los grandes mercados del futuro (ver ampliación de este tema en Dinero No. 209). No obstante, todos los involucrados deben procurar consolidar esta tendencia a largo plazo. Los banqueros, incursionando en esta cartera sin descuidar el riesgo para que sus modelos sean sostenibles en el largo plazo. El gobierno, modificando el marco normativo para apoyar integralmente a las microempresarios. Y estos últimos, honrando sus deudas, siendo sinceros con el banco e invirtiendo bien los recursos que les prestan. Solo así se podrá generar la confianza en este segmento para lograr una verdadera democratización del crédito. DINERO 2004

De otro lado se encuentran conceptos que son más claros frente a la problemática de los pobres y el derecho al microcrédito. Esta es la experiencia de Muhammad Yunus “Lamentablemente los bancos no prestan a los pobres. Los banqueros a los que se dirigió, se burlaron de él, diciéndole: ‘¿Quién aceptaría prestar dinero a personas que no ofrecen ninguna garantía’ ¿Por qué entonces -él se dijo- no fundar mi propio Banco? Así nació el Banco Grameen, un banco independiente: el Banco para los Pobres. El sistema bancario tradicional ha sido concebido para dejar al margen a los pobres. La sacrosanta noción de "garantía" (responder con bienes personales al cumplimiento de la deuda) está de hecho destinada a desanimar a los solicitantes de escasos recursos”.

El Banco rechaza de plano la noción de garantía, cambiándola por sostener que no hay mejor garantía que cada persona, cuando a ésta se la dignifica, se le otorga confianza, y entonces ésta responde con los valores que cada alma posee por el sólo hecho de serlo. La iniciativa del Banco Grameen ha sido reconocida por la ONU, apoyada por la UNESCO y difundida por grandes periódicos del mundo con titulares de admiración y sorpresa. Actualmente el Banco Grameen ha abierto sucursales en diversas partes del mundo. En América existen emprendimientos similares basados en esta idea en Bolivia, Perú, Honduras, etc.

Los siguientes son algunos de los criterios esbozados en una entrevista concedida en España por Muhammad Yunus creador del llamado banco de los pobres, el Grameen Bank, a la pregunta del porqué la mayoría de prestatarios del Grameen Bank son mujeres, respondió:

“Tardamos 6 años inicialmente en llegar a ese 50% de mujeres receptoras de nuestros créditos y en ese momento empezamos a darnos cuenta de que el dinero que llegaba a las casas a través de las mujeres beneficiaba mucho más a las familias que el dinero que llegaba a las mismas a través de los hombres... tenían mucho cuidado con su dinero, con sus inversiones, y los niños se beneficiaban inmediatamente del dinero que ganaban o recibían las mujeres... Actualmente, el 95% de nuestros clientes son mujeres y todas las cosas positivas que se dicen de Grameen pienso que se deben a ese hecho”.

Analizando el rol que debe jugar de manera importante la Economía Social y Solidaria o el llamado tercer sector, fundaciones, ONG, iglesia, etc., en la lucha contra la pobreza en el Tercer Mundo y, por otro lado, en la generación de empleo en los países desarrollados?

Yo pienso que hay muchísimo campo para dar servicios en circunstancias extremas, pero no debe ser una cosa permanente, continuada; la gente tiene que desarrollar sus propias capacidades y ese desarrollo es lo que lleva a la creación de instituciones viables y autosuficientes, y de servicios viables y autosuficientes. En vez de regalar dinero lo que hay que hacer es intentar proporcionar fondos para la creación de empresas que resulten autosuficientes, que se autofinancien y que se creen empresas que involucren directamente a las comunidades, es decir, que no sea la caridad la que soporte estas estructuras sino que se soporten a sí mismos. Tenemos que construir instituciones auto suficientes que se sostengan por sí mismas en vez de depender de fondos donados por países ricos directamente. Más bien constituiría fondos de microcréditos en cada país y dejaría que los países ricos contribuyeran a esos fondos de forma que estos microcréditos se convirtiesen en instituciones viables, aunque se interrumpiese la donación de fondos.

Como maneja al crédito con educación es la pregunta que se hacen muchos en el sector solidario. “... un programa educativo yo lo organizaría de tal forma que si algún día no llegasen fondos desde el exterior estas instituciones pudieran sobrevivir y seguir funcionando. Inicialmente a lo mejor no van a ser viables al 100%; lo importante es que nunca sea el 0%. Eso es lo que yo diría a fundaciones, ONG o cualquiera que quiera participar en este proceso, en países del Tercer Mundo y en países industrializados donde hay mucha gente sin hogar, que está en paro, emigrantes, marginados sociales de todo tipo. Hay muchas ONG y muchas fundaciones que trabajan con ellos de una forma que los mantienen vivos, digamos, pero en la misma situación. No debe ser algo que se haga de forma individual, sino algo que cree estructuras que les permita salir. Cuando veo que la gente sobrevive de la caridad me parece como si estuviésemos creando una situación tipo zoológico donde recogemos a esa gente y la alimentamos; y ahí quedan. No hay iniciativa por su parte ni por parte de nadie para sacarles de allí e integrarles en la sociedad, así que eso es lo que me gustaría ver, alguna forma familiar de autorrealización de esas personas para que se ocupen de si mismas, en vez de dejarlas en una situación de dependencia”.

Creo que el crédito se debería considerar como un derecho humano y tenemos que construir una institución en la que nadie se quede fuera del sistema, porque pienso que es derecho legitimo de una persona, igual que un derecho humano fundamental, tener acceso a alimentos, a viviendas, atención sanitaria, etc. Por tanto, el acceso a los recursos financieros lo considero también como un derecho humano fundamental, de forma que la gente consiga involucrarse y crear sus propias oportunidades de generación de ingresos. No digo que las cajas de ahorro sean malas y que lo único que está bien es lo que hacemos nosotros, pero desde luego, una vez que se les da a las personas la posibilidad de crear sus propios recursos, pueden cambiar su propia situación económica. En Grameen nos dicen los investigadores que un tercio de nuestros clientes han cruzado ya la línea de la pobreza y otro tercio están a punto. Hay un movimiento muy claro saliendo de la pobreza y los cambios que estas mujeres han llevado a sus familias con este éxito son algo prácticamente increíble, a no ser que lo veas con tus propios ojos.

Todos los estudios que se han hecho sobre Grameen indican que el nivel de nutrición en la familias de nuestros clientes es mucho mejor que el nivel de nutrición en las demás familias; la planificación familiar es el doble que entre la población general y el nivel de vivienda también es muchísimo mejor que el nivel general. Un ejemplo que me gusta poner es que en las elecciones generales de 1996 las mujeres se han organizado y han llevado a todo el mundo a votar, así que otro impacto es que una vez que se establece una organización de redes de apoyo, de personas que intentan cambiar las cosas, se pueden conseguir otras muchas.

Acerca del capital inicial y las dificultades se refirió el profesor Yunus así:

“... los primeros fondos salieron de mi propio bolsillo, era una cantidad muy pequeña y me lo pude permitir. Después me convertí en avalista; eso es también parte de la historia. Lo único que hacia yo era firmar el papel de los créditos que daban en el banco. Inicialmente me dieron un limite de fondos que podía sacar como avalista, un limite de 300 dólares; no daban más porque no me admitían a mi como avalista para más de 300 dólares. Pero después se les olvidó este limite porque les devolvían todos los préstamos, y pudimos seguir expandiéndonos simplemente con mi firma.

Qué alternativa les queda a las empresas con ánimo de lucro?, la conciencia social, que no tiene que ser estatal. Las personas pueden crear esas estructuras ellas mismas pero tendrán que ser competitivas. Si lo son, sobrevivirán, y si no, desaparecerán.

En Colombia la única alternativa real con que cuentan los más desprotegidos y marginados del sistema de credito está en la MUTALIDAD.
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