3 ene. 2008

LA NUEVA MODA, ¿HABLAR DE EXCLUSIÓN?







Fabio Alberto cortés Guavita*



¿Es una “nueva moda” hablar de la exclusión social haciendo referencia a la “nueva pobreza”? Es necesario sacarlo de tal contexto para dimensionarlo en la realidad, la de la pobreza de América latina, ¿exclusión de qué?, ¿de dónde?, la respuesta es sencilla: excluidos de todo, pero, ojalá no del todo.

Es necesario tener suficientemente claras las diferencias existentes conceptualmente, la exclusión social intenta ampliar el marco de discusión y pasar de la consideración de la pobreza como algo que tiene que solucionarse a partir de mecanismos como el aumento de la renta o simplemente en un marco de herramientas de carácter redistributivo.

El intento de la nueva concepción está íntimamente ligado a un entender de lo relacional y que si bien la pobreza depende de unos recursos materiales, la inclusión es más una falta de oportunidades tanto personales, como económicas, sociales, políticas etc.

No vamos a entrar en el análisis de la diversidad de definiciones existentes en torno a la exclusión, pretendemos mostrar el proceso a través del cual a los pobres no se les permite hacer parte de los bienes que satisfacen las necesidades básicas del ser humano y se busca que éste ser sea gestor de su propio destino a través del empoderamiento, de la comprensión de los derechos naturales para la supervivencia digna, no se trata de resolver el problema generando subempleo y empleo mal remunerado, como ha sido la constante en los últimos años gracias a la desrregularización laboral y a las medidas que hacen boga en un gobierno inmerso en sus propios desvaríos en torno a temas tan álgidos como el de pretender una seguridad a punta de fuerza, cuando está sobradamente demostrado que el ser humano no está dado para la represión, por el contrario siempre están en búsqueda de la libertad.

Esa libertad debe reflejarse entonces en la posibilidad incluyente de ser parte de la solución de sus necesidad con el debido acompañamiento del estado, el cual a través de políticas publicas debe reconocer ese poder del ser; empoderar no es darle poder a nadie es reconocer que ese poder lo tiene el ser per se. La gran relevancia está dada por el derechos a la participación, o lo que otros llaman la democracia participativa real en los procesos a través del cuales se tiene control sobre las iniciativas, decisiones y recursos que afectan a la vida social, política y económica, evitando así el énfasis en lo individual (pobreza como patología o enfermedad), para poner el acento en lo social.

Si exclusión es estar fuera de, hay que luchar por la inclusión, es decir, estar dentro de. Trabajo, ingreso digno, seguridad alimentaria, ahorro y crédito, medio ambiente, comercio justo, turismo alternativo, vivienda y todo aquello que le ha sido negado debe conquistarse desde el empoderamiento.

Los enfoques de “comprensión" del problema que enmarcan la salida desde la óptica asistencialista son los principales enemigos del empoderar a los pobres ya que les coacta el derecho a hacer parte de la solución y le engaña haciéndole creer que siempre “tiene” que haber alguien dispuesto a solucionarle el problema del momento. Es necesario entonces decir que las entidades solidarias y populares que deseen aportar a una nueva realidad y al apoyo de una verdadera inclusión deberán tener en cuenta lo que deben ser Buenas Prácticas para la Inclusión y cuales deben ser los puntos a tener en cuenta en la realización de proyectos que busquen coadyuvar la inclusión de los pobres en cualesquiera de los países de nuestra Américalatina. Feliz navidad y un año pleno de solidaridad e inclusión social para todos.

* Presidente de COLOMBIAMUTUAL. Gerente de FUNGESTAR. Bogotá Colombia
Publicar un comentario