17 nov. 2007

Mutualismo en Mexico (2)



EL OBRAJE

Paralelamente a los gremios existía el obraje, el cual puede considerarse como un embrión capitalista dentro de una estructura semifeudal.

Ambos (el taller y el obraje) se implementaron en la Nueva España simultáneamente, a raíz de la conquista; pero en tanto que el primero - el taller artesano - disfrutó desde luego de una muchedumbre (sic) de privilegios, el obraje puede decirse que llevó una vida secularmente raquítica e ilegal (2).

Chávez Orozco señala que es difícil precisar el número de obrajes y de trabajadores en los mismos; sin embargo, apoyándose en la legislación restrictiva sobre los obrajes puede deducirse que su producción era importante y, en base a las leyes de protección a los operarios de los obrajes, formarse una idea de la mísera vida que llevaban los trabajadores asalariados novohispanos (3).

Carrera Stampa señala que los obrajes tenían cupo para quinientas o setecientas personas (4) y que las condiciones de trabajo eran deplorables, a pesar de la reglamentación emanada del Virrey acorde con los intereses o política comercial del gobierno de la metrópoli (5).

La producción del obraje, dado el carácter consuntivo de la economía colonial, se destinaba a un mercado local estrecho. Por otra parte, no existía un estímulo a la industria que procurara un desarrollo acelerado de la producción capitalista y vitalizara la producción de los obrajes. Además de la falta de estímulo interno, la práctica del contrabando limitaba aún más los alcances de la producción manufacturera en la Nueva España.

El periodo que abarca de 1810 hasta 1860, se caracterizó fundamentalmente por una gran inestabilidad política. En el aspecto económico se realizó una continua lucha entre liberales y conservadores, quienes llevaron a cabo varios intentos por industrializar el país. Producto de estos intentos fueron, la creación del Banco de Avío en 1830; la Sociedad Mercantil y de Seguridad de la Caja de Ahorros de Orizaba en 1839; la Dirección General de Industria en 1842. En 1843, la Junta de Fomento de Artesanos, constituyó el último intento para sacar al país del caos económico en que lo habían dejado los años de lucha entre las facciones.

Muchas veces la creación de este tipo de instituciones propiciaron la aparición de fábricas, surgiendo así los primeros asalariados. Es importante señalar que debido al lento proceso de industrialización del país, en estos años el artesano, seguía constituyendo un factor importante en la producción, fundamentalmente a nivel local.

El artesano, libre de las restricciones coloniales, va a pretender desarrollar su oficio, pero se va a enfrentar a dos elementos: primero, la competencia de los productos manufacturados importados y, segundo, a los de la naciente industria. Por ello, va a pugnar por un tipo de organización que le brinde protección.

La creación de este tipo de sociedades se debió indirectamente a los esfuerzos del gobierno, el cual, en su intento por industrializar al país, fundó instituciones que, por una parte, protegían los productos manufacturados nacionales y, por otra, tenían metas más amplias que impulsaron la organización de los artesanos.

Por ejemplo, la Sociedad Mercantil y de Seguridad de la Caja de Ahorros de Orizaba (1839); así como la Dirección General de Industria (1842); y la Junta de Fomento de Artesanos (1843); tenían entre sus objetivos la creación de cajas de ahorro y socorros mutuos. Ignoramos en este aspecto los logros alcanzados por las dos primeras instituciones.

La Junta de Fomento de Artesanos, fundada en 1843 bajo los auspicios de Santa Anna tenía como objetivos principales: la defensa contra la invasión de productos manufacturados extranjeros; la unión para la defensa de los intereses comunes de los artesanos, coadyuvar al aumento y perfeccionamiento de la producción manufacturera nacional; contribuir a la creación de escuelas de enseñanza elemental para sus miembros, incluyendo las artes y oficios; levantar el nivel moral de los artesanos mediante la religión y crear instituciones de beneficencia contra la miseria.
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