17 nov. 2007

Economía Solidaria Alternativa




Urbana y rural (Energías y agroalimentos)

Por Roberto F. Bertossi (1)

Unos de los desafíos centrales y enormes para esa economía gira sin dudas en torno a la generación, adopción y adaptación de las denominadas energías alternativas y la consecución de alimentos esenciales sustitutos, entre otras cosas para una economía sudamericana estratégica y posmoderna.

Sudamérica cuenta con unas de las reservas más grandes y estratégicas en materia de insumos para nuevos combustibles, tal el caso Vg., del biodiesel que permitirá no tan solo mayor competitividad, ventajas comparativas y mejor productividad sino, adicionalmente exportar parte este nuevo elemento esencial para la marcha de la economía mundial.

Sin duda este combustible puede sacudir el escenario económico y productivo mundial, acrecentando igualmente su valía, alcance, significación y trascendencia

Ahora bien, son inocuos el biodiesel y sus eventuales derivaciones ?

El medio ambiente es básicamente sensible a la utilización de toda substancia combustible, razón por la cual, la utilización indebida de cualquiera de ellas fue, es y será causal de profundos y graves cambios climáticos.

Eso mismo nos demanda un riguroso equilibrio entre las promisorias posibilidades de contar con la contribución despliegue y desenvolvimiento de combustibles, productos y alimentos alternativos, sustitutos y/o complementarios en función de que nuestro planeta, de alguna forma, ingrese en una nueva y sustentable fase que garantice la utilización racional de todos los recursos naturales, especialmente de aquellos no renovables acreditando una seria y responsable transición de la economía tradicional a una nueva economía solidaria alternativa, esto es, la transición a una nueva época en que el hombre con un `timonazo histórico´ recupere duraderamente todo lo posible, el equilibrio y la armonía natural total del globo terrestre.

Sólo y a partir de estas premisas vitales, nuestras necesidades globales encontrarán respuestas adecuadas, satisfactorias y cadenas productivas más competitivas con mayores posibilidades consecuentes.

Ahora bien, para todo ello, es imprescindible denunciar en términos de principio precautorio ambiental, todos los peligros y amenazas que como verdaderas `agalmas´ podrían no advertirse oportuna y apropiadamente detrás de un supuesto ímpetu económico que las nuevas alternativas prometen para un renovado desarrollo, para el aliento y el alivio de actuales y calificadas preocupaciones en torno del medio ambiente y el ecosistema partiendo del mismo hombre de hoy que mantiene una `riña´ necia y absurda consigo mismo en tanto de ecología se trate.

De allí la prudencia y sobriedad imprescindibles en todo lo concerniente a los modos, maneras y/o metodologías para descubrimientos y expansión de combustibles, energías, bienes y productos alternativos; aguda y puntualmente, en los países proveedores de los `commodities´ (no sólo de la caña de azúcar) necesarios y correspondientes.

Si su producción se sujeta entonces fiel y lealmente a pautas ambientales sustentables no advertimos objeción ninguna que formular pero, si torpemente replicamos Vg. el desatino sojero regional con consecuencias climáticas desequilibrantes que todos empezamos a padecer, quizás estemos poquito menos, en los umbrales de una auto inmolación colectiva.

Del mismo modo, en materia alimentaria, si bien no es deseable que el `agroboom´ sojero nos obligue finalmente a importar leche, carne, trigo, maíz, papa, etc., luce propicio indagar sobre cereales y carnes alternativas y sustitutas como aquellas que se pueden obtener de otros ganados Vg. la alpaca, la llama, el guanaco, la vicuña, las cabras o, en materia de fibras alimenticias Vg. la avena, la cebada, el mijo, el centeno y otros, de cierta predominancia andinos en la actualidad pero, asimilables a buena parte de nuestras tierras sudamericanas.

Que mejor entonces que advertir `a tiempo´ renovados emprendimientos agrícola ganaderos de macro influjo con seguros, diversos y múltiples impactos positivos en términos de salud, nutrición, calidad de vida, medio ambiente, desarrollos locales y autentico desarrollo humano (que desactivaría tanta violencia e inseguridad actuales).

Esta economía alternativa y complementaria tiene eficacia convergente suficiente para sustituir importaciones nacionales y penetrar mercados internacionales lo que, al fin de `la estiba´, resultan objetivos asequibles para un “desarrollo frondicista” mediante el financiamiento e impulso pleno de denuedo a la infraestructura imprescindible para vincular oportunidades, personas y empresas; para más y mejores fuentes de trabajo, más producción, más industria nacional, más comercialización, más construcción de viviendas y más consumos de bienes durables, productos, bienes, servicios, etcétera.

Así como `el maná´ es incompatible con todo monopsonio, sólo con la mancomunada certeza máxima: “sobre todo recurso natural `late´ una hipoteca global” y de que no somos más que “okupantes” (2) de este planeta (un `barrio´ más del universo), podremos exhibir y disfrutar entonces, con equidad y solidaridad intergeneracional, de una auténtica y duradera economía alternativa que debería encontrar `alcurnia constitucional´

(1) De nacionalidad argentina, fundador de la primera Cátedra Universitaria especializada y opcional de Derecho Cooperativo en toda Ibero América.
-Premios: Adepa-Faca, 1990.
1ra. Mención Especial –de oficio- a la Abogacía.
Gota en el Mar, 2005´
al periodismo solidaria
1ra. Mención Especial.-
(2) `En su acepción flamante dada por la Real Academia Española que regirá a partir de 2010´.
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