13 oct. 2007

Mutualismo Mexicano (1)





Leticia Barragán, Rina Ortíz y Amanda Rosales

El mutualismo en México
Siglo XIX


Presentación

El ensayo que a continuación publicamos es un excelente trabajo colectivo de Leticia Barragán, Rina Ortíz y Amanda Rosales, investigadoras todas ellas del ahora desaparecido Centro de Estudios Históricos del Movimiento Obrero, y que fue originalmente publicado en la revista Historia Obrera, Nº 10 correspondiente al 10 de octubre de 1977.

Advertimos que publicamos el presente ensayo, basándonos en el permiso otorgado por el consejo editorial de la revista con la única condición de que se mencione la fuente.

La gran cualidad que en opinión nuestra tiene este ensayo, es su enorme potencial pedagógico. En efecto, si nosotros tuviéramos que impartir un curso, seminario o clase sobre el mutualismo en México, no dudaríamos ni un instante en usarlo como texto base.

Advertimos que nos hemos tomado la libertad de subdividir temáticamente el ensayo con el objeto de hacerlo manejable dentro del campo propio del Internet y facilitar así su aprovechamiento en el terreno pedagógico.

Esperamos que quien lea este ensayo, saque todo el provecho posible.

Chantal López y Omar Cortés

Introducción

Las organizaciones de trabajadores en el siglo XIX reflejan las peculiaridades del desarrollo capitalista en México: éstas reúnen a artesanos y obreros.

Mientras que en el capitalismo clásico los artesanos se incorporan rápidamente a la industria, es decir, se proletarizan, en México existirán largo tiempo junto a los obreros fabriles. Los intereses de artesanos y obreros parecen, a primera vista, excluyentes, ya que los primeros lucharan por un sistema de producción que garantice la propiedad privada y con ello su propia existencia; en tanto que los obreros lucharán contra el sistema de explotación sustentado, precisamente, en la propiedad privada sobre los medios de producción. Sin embargo, esta conciencia de los intereses de los obreros no aparece instantáneamente, sino que se va gestando en el propio desarrollo del capitalismo.

En el periodo a que nos referimos, el desarrollo industrial era incipiente, y con características que unificarán, momentáneamente, los intereses de artesanos y obreros.

Las peculiaridades del desarrollo capitalista en México están determinadas, inicialmente por su carácter de colonia y, posteriormente, por el papel que jugará dentro del sistema capitalista mundial.

La época colonial se caracteriza por su sistema de restricciones y privilegios, todos ellos subordinados a los intereses económicos de la metrópoli. La Corona concedía toda clase de privilegios a aquellos sectores que contribuían a aumentar las arcas reales, mientras que imponía restricciones a aquellas ramas de la economía que significaran un peligro para el desarrollo económico de España. Así, se explotaba libremente a campesinos y mineros, mientras se impedía el libre desarrollo de los gremios y el obraje. Estos últimos constituyeron las instituciones características del régimen del trabajo en la época colonial.


Los gremios


Los gremios eran corporaciones estamentales, jerarquizadas de acuerdo a pautas medievales organizadas en cofradías de oficios encomendados a un Santo Patrono. La agrupación de éstos estaba sujeta a una ordenanza expedida por el Cabildo de la ciudad de México y confirmada por el Virrey. Un Juez era el encargado de vigilar el cumplimiento de las disposiciones contenidas en las Ordenanzas. Dentro del gremio existía una estricta diferenciación entre las categorías de oficiales, aprendices y maestros.

El control que las Ordenanzas imponían a los gremios originó un estancamiento en la producción ya que impedía que cualquier artesano ejerciera su oficio, fuera del gremio. Además, para ingresar a él era necesario cubrir múltiples requisitos técnicos y profesionales aparte de económicos como era el pago de constantes tributos para tener derecho a las opciones del trabajo.

Esta reglamentación estimuló la organización de los trabajadores y permitió un leve mejoramiento en las condiciones de trabajo. La estricta reglamentación hizo surgir una forma de trabajo asalariado y se presentaron algunos conflictos entre los trabajadores libres y los maestros de taller.<7p>

Los gremios, dentro de la estructura económica, habían caducado; su desaparición era inevitable y necesaria. Es muy posible sin embargo que la organización gremial sirviera como fundamento a la asociación de los artesanos que aparecería años más tarde. Barajas Montes de Oca señala que los gremios más importantes durante la época colonial fueron los de curtidores, decoradores, pintores, carpinteros, entalladores, carroceros, toneleros, silleros, zapateros, loceros, algodoneros, tejedores en general, los trabajadores textiles, los sastres y peluqueros (1), y es significativo que las asociaciones mutualistas más destacadas, iniciadoras de este tipo de organización correspondan precisamente a estas ramas de la producción.

Quizá pudiera afirmarse que esta experiencia organizativa explica la aparición de asociaciones de socorros mutuos primeramente entre los artesanos y no entre los primeros grupos de asalariados fabriles, quienes desconocían cualquier forma de agrupación.

Próxima entrega EL OBRAJE Y LA JUNTA DE FOMENTO ARTESANAL

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