13 oct. 2007

INCLUSIÓN POPULAR Y SOLIDARIA



El deber ser del cooperativismo y el mutualismo en Latinoamérica



Por Fabio Alberto cortés Guavita

Presidente Confederación Colombiamutual

Gerente Fungestar. Bogotá Colombia.


Latinoamérica gira a la izquierda y hay sectores que no definen su posición en el nuevo contexto, entre ellos la economía popular y solidaria, para no hablar de la social pues como aseguran muchos autores es redundante decir economía social ya que todo modelo económico por su propia naturaleza es social, en cambio no toda economía es solidaria y menos aún popular.


¿Pero ese giro hacia la izquierda que significa? Los analistas hablan de las dos corrientes matizadas o mezcladas de capitalismo, como si no fuera posible desarrollar un modelo netamente de izquierda, entendida como la posibilidad histórica del renacer del socialismo.


Los giros se entienden entre socialdemocracia y socialismo del Siglo XXI como marco ideológico de los actuales gobiernos en la mayoría de países de nuestra Latinoamérica, en tal marco de confusión hay quienes afirman que las dos tendencias son lo mismo, sin embargo en honor a la verdad es necesario distinguir los dos aspectos.


En primer término es necesario decir que la social democracia desde sus inciso y en sus diferencias con el propio Carlos Marx, han asumido que la trasformación de la sociedad se puede y debe realizar de manera lenta y pausada sin entraren controversia real con el estado y más bien dando pasos hacia el estado benefactor reivindicando la democracia representativa como su conquista central.


El socialismo del siglo XXI en otra dirección busca y conquista la democracia participativa, directa y con poder revolucionario, es decir, siendo protagonista de la historia y vanguardia de los cambios profundos, que no los paquidérmicos de la socialdemocracia.


La economía popular y solidaria debe aportar a ese cambio, obviamente coexisten las dos tendencias, cuando no el propio neoliberalismo dentro del sector, el cual lo convierte en parasitario frente al papel protagónico que debe jugar. Doctrinariamente y desde sus albores se ha manifestado que lo solidario está de lado de la clase trabajadora y popular y creció al pie del capitalismo contagiándose de todos sus vicios y hoy cuando se puede jugar un rol importante no encuentra una dirección, un norte concreto.


Verlo en torno al papel de los términos de democracia citados anteriormente nos dirían desde la teoría que las organizaciones populares y solidarias juntan la democracia representativa con la participativa y porque no con la democracia directa en algunos casos. Claro, desde la teoría porque otra cosa es la realidad pragmática. Se juega con lo representativo cuando se manipulan los procesos electorales y se juega con lo participativo cuando se cierran las puertas a los asociados frente a sus derechos.


Volvamos al tema del socialismo y la socialdemocracia, en el cual la inclusión social es uno de los principios fundamentales pero planteados desde ópticas diferentes.


La socialdemocracia promueve un Estado solidario paliando la redistribución del ingreso y estimulando la creación de riqueza (Argentina, Chile y Brasil son buenos ejemplos de ese buscar un cambio desde el capitalismo y la economía demarcado).


El socialismo del siglo XXI va más allá cuando dice que no es suficiente la inclusión, que es menester tener en cuenta el empoderamiento de los más necesitados, de los millones de pobres marginados y excluidos de todos sus derechos por el estado neoliberal, empoderamiento que debe pasar o iniciarse en los pasos requeridos para la construcción de un Estado social de derecho con justicia social. (Venezuela, Bolivia y ecuador son una mejor aproximación a este modelo)


¿Qué hace, o mejor aún cuál es el deber ser, de nuestra economía popular y solidaria en este juego de la inclusión y el empoderamiento?


Mi posición es clara, empoderar a los desprotegidos, haciéndoles ver su real poder como seres humanos frente a sus derechos, y que mejor manera de hacerlo que a través de organizaciones populares y solidarias, mutuales y cooperativas, a través de las cuales se logra la verdadera inclusión. Inclusión al trabajo con ingreso digno, a una seguridad alimentaria igualitaria en la cual haya de un lado el beneficio del equilibrio en su forma de alimentarse y de otro poniendo en práctica la eliminación de los intermediarios ociosos en la comercialización de los productos del agro a la ciudad lo cual lo lleva al comercio justo, inclusión y derecho a un medio ambiente sano y protector, benéfico para la nuevas generaciones y como un verdadero hogar a heredar por quienes han de encontrar un mundo más vivible y solidario.


Próxima entrega: Económicamente las diferencias entre socialdemocracia y socialismo del siglo XXI son insondables.

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