5 ago. 2007

El CELAM y la Economía Solidaria

Por considerar de importancia para el sector social y solidario transcribimos la declaración final de la reciente reunión de delegados de Caritas, convocados por el CELAM. Reunión que se desarrolló en la ciudad de Montevideo URUGUAY.
Declaración de Montevideo


CONSTRUCCIÓN DE LA ECONOMÍA SOLIDARIA

Nos encontramos representantes de 17 países de América (Estados Unidos, México, Republica Dominicana, Haití, Honduras, Colombia, Panamá, Costa Rica, Guatemala, Ecuador, Perú, Bolivia, Brasil, Paraguay, Chile, Uruguay y Argentina), invitados/as por el Departamento de Justicia y Solidaridad del Consejo Episcopal Latinoamericano, a participar del «Seminario para promover economías más solidarias para la región», realizado en la ciudad de Montevideo, Uruguay, del 24 al 28 de junio de 2007.

El evento acogió a representantes de diferentes entidades relacionadas con las Microfinanzas, Cooperativas, Desarrollo Local, Comercio Justo, Turismo Solidario, Empresas de Comunión, representantes de movimientos sociales, responsables de Cáritas y Pastoral Social de los distintos países.

En este contexto constatamos que la variedad y riqueza de experiencias y expresiones de la economía solidaria en América Latina y El Caribe confirman a la Economía Solidaria como un camino de desarrollo humano integral.

Inspirados en la Opción Preferencial por los Pobres, reflexionamos acerca de la situación actual y futura de la Economía Solidaria y su relevancia en el desempeño de sus actividades y experiencias, destacándose en todas ellas, que es necesario una transformación cultural en las relaciones económicas, considerando las categorías de: cooperación, comunión, confianza, producción autogestionaria, comercio justo, microfinanzas solidarias y consumo ético, de todos los actores involucrados en el proceso y la urgente necesidad de la incidencia en el ámbito de las políticas publicas para lograr un desarrollo humano integral en lo local, regional, nacional e internacional.

A partir de las experiencias compartidas rescatamos las siguientes fortalezas:
1. El trabajo articulado en redes locales, nacionales y regionales que trascienden el ámbito eclesial

2. El aporte de la Doctrina Social de la Iglesia, como enfoque alternativo hacia una economía al servicio de la persona y centrada en ella

3. El proceso formativo que desencadena la economía solidaria

4. El involucramiento de los sectores populares en la definición de estrategias participativas

5. La Economía Solidaria como aporte a los Foros Sociales Mundiales

Y las debilidades/riesgos siguientes:
1. El difícil equilibrio entre fines y medios: entre la opción por los pobres y las herramientas de eficiencia y técnica

2. La mayor preocupación por la sostenibilidad de las herramientas que por la lógica del desarrollo humano

3. La falta de presupuestación adecuada, de mecanismos de medición y evaluación junto con indicadores de impacto social

4. La frecuente visión cortoplacista en los proyectos. Tensiones entre las condiciones de los cooperantes y los procesos locales

5. El generar expectativas más allá de las posibilidades reales de factibilidad

Hemos identificado los siguientes desafíos:
1. Trascender de una lógica asistencialista a una lógica de desarrollo integral y solidario, donde las personas recuperen su protagonismo, el ejercicio de sus derechos y la práctica de sus obligaciones

2. Trabajar en la elaboración de propuestas que contribuyan a la construcción de un marco legal donde la economía solidaria integre las políticas públicas de desarrollo

3. Considerar las problemáticas migratorias y su vinculación con la Economía Solidaria como una alternativa

4. Potenciar y consolidar las redes de Economía Solidaria existentes en las Cáritas/Pastorales Sociales, con otras pastorales y grupos

5. Sistematizar las experiencias existentes como elementos de formación en Doctrina Social de la Iglesia, iluminadas por ésta6. Continuar con la formación y capacitación, tanto en formación ética de los agentes pastorales que actúan en Economía Social y Solidaria como en la formación específica

7. Consolidar y buscar nuevos mecanismos de articulación con otros actores: Estado, sector privado, organizaciones de la sociedad civil y ciudadanía.

Frente a lo anterior, identificamos las siguientes prioridades
1. Desarrollar el marco conceptual de la economía solidaria, así como indicadores que hagan posible medir su impacto en la transformación de la vida de la gente.

2. Articular los esfuerzos para la promoción de la economía solidaria. Por un lado a nivel de las pastorales sociales-Caritas en cooperación con las comunidades eclesiales de base y por otro lado con otras redes de la sociedad civil que vienen trabajando la temática tales como RIPESS, Mesa latinoamericana sobre Comercio Justo, REMISOL, Latindadd-Jubileo de la deuda externa.

3. Fortalecer las iniciativas de economía solidaria y generar condiciones para su sostenibilidad para lo cual se requieren de adecuadas políticas públicas que la promuevan.

4. Impulsar procesos de capacitación y formación tanto en aspectos económicos como en valores éticos.
Nos comprometemos a
- Desarrollar programas y módulos de formación en economía solidaria dirigidos a promotores, líderes y miembros de base de las experiencias de Economía Solidaria.

- Informar y comunicar de los procesos y avances de la economía solidaria en sus diversos componentes e instrumentos, para lo cual pondremos en marcha un grupo de discusión electrónica.

- Elaborar propuestas de incidencia política para abrir oportunidades para el fortalecimiento y desarrollo de las experiencias de economía solidaria.

- Facilitar el intercambio comercial y de experiencias de economía solidaria para extraer lecciones aprendidas

- Impulsar la realización de ferias integrales en el sentido que contengan aspectos de intercambio comercial, así como de seminarios, talleres, etc que permitan seguir trabajando el concepto y estrategias de la economía solidaria.

- Nombrar un referente en cada país de las Pastorales Sociales/Caritas para trabajar en red el tema de la Economía Solidaria.

Comprometidos a ser una Iglesia de los pobres capaz de arriesgarse a diario para construir una economía solidaria como esperanza para América Latina y El Caribe tal como lo afirmo SS Juan Pablo II ante la CEPAL.

Ponemos nuestros esfuerzos compartidos como semillas del Reino que estamos construyendo.

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