15 jul. 2007

Mutualismo Chileno (1)






EL MOVIMIENTO LIBERTARIO EN CHILE

1840 - Hoy

Por L. Gambone

INTRODUCCIÓN

El ascenso y decadencia del movimiento libertario en Chile es una historia fascinante. Hay más para la historia que el simple interés histórico, sin embargo. Chile es un país al borde del desarrollo y por lo tanto está más cercano a un país europeo que para una nación verdaderamente subdesarrollada. Chile es tan urbano como cualquier país desarrollado y aun en 1900 cerca del 20 % de la población vivia en ciudades, alrededor del mismo porcentaje que Canadá en aquel entonces. El crecimiento demográfico es bajo y las estadísticas demográficas están en el nivel desarrollado. Las mujeres tienen un más estatus más igual con los hombres que en cualquier otro país Latinoamericano.

Chile es uno de los pocos países donde la ideología libertaria tuvo hegemonía sobre el movimiento laboral. El movimiento chileno dio origen a un nivel sin precedentes de unidad popular, si bien por un breve momento, aunando la inmensa mayoría de la población en contra de la élite. El libertarianismo chileno fue notable en su sentido práctico, su populismo, su naturaleza no ideológica y su falta de violencia. El movimiento fue altamente adaptable, constantemente cambiante con sus métodos y no quedando empantanado bajo el dogma. El movimiento chileno también muestra el peligro opuesto de ser "no dogmático", muchos sindicalistas se convirtieron en corporatistas.

Mientras el pasado no puede servir de modelo por ahora, las experiencias chilenas nos pueden dar algunas ideas para basar un movimiento libertario. El nivel de unidad popular que crearon es exactamente lo que es necesario crear para doblegar el Estado leviatán que amenaza con tragarnos. La importancia de la adaptabilidad y de no quedar atrapado en dogmas es algo que ciertamente vale coger prestada. En esta era nihilista, revolcándose en la ignorancia inducida por el gobierno y el soporte lógico informático, su énfasis en la educación y la ética debería ser reconsiderado. Los chilenos también construyeron una gran red de sociedades de apoyo mutuo, señalando una alternativa para el “Estado Providencia” insolvente presente.

LOS ORÍGENES DEL MOVIMIENTO MUTUALISTA

La primera forma que el libertarianismo tomó en Chile fue el mutualismo. Antes de la victoria de lo que reclamó la élite fue liberalismo económino, la artesanos chilena se organizaba en gremios. Las organizaciones de estos trabajadores fueron una fuerza importante en la lucha de la independencia y eran la mayoría de sector radical del movimiento revolucionario. El nuevo gobierno postcolonial prestó poca atención al patriotismo de los trabajadores y desbandó los gremios. Así los medios de vida del artesano entraron en pronunciada decadencia y este período probó ser la etapa más difícil en su historia... Con la independencia nada ganaron los artesanos. [1]

Los tipógrafos fueron los más activos de los artesanos y en 1845, unas dos décadas después de prohibidos los gremios, produjeron un periódico, El Artesano Opositor, que criticaba las condiciones de trabajo de la población.

Un año más tarde apareció una publicación independiente llamada El Pueblo. Su lema era ¿Qué es el Pueblo? ¡nada! ¿Qué será? ¡todo! El Pueblo fue influenciado por los sucesos revolucionarios en Francia y el pensamiento libertario francés, especialmente el de Proudhon y Lamennais. Las obras de Proudhon fueron populares en Chile como se demuestra por catálogos contemporáneos de vendedores de libros. Aún tan temprano como en 1850 sus obras eran fácilmente disponibles en las librerías. (Las traducciones en español llegaron en los 1870's.) El libro de Lamennais, Le Livre du Peuple fue traducido y publicado en Concepción ya en 1843. En 1847 se fundó una Sociedad de Artesanos en Santiago, pero se conoce poco acerca de esta organización.

El Pueblo atrajo a una camarilla de jóvenes intelectuales republicanos de tendencia libertaria. Estaban interesados en el concepto de asociación voluntaria. Los republicanos sentían que libertad sin igualdad era un sin sentido y la única forma genuina para lograr una sociedad igualitaria era crear asociaciones democráticas entre la gente. También creían que los artesanos deberían ser políticamente autónoma y intentaron evitar que cayeran bajo la influencia de los partidos aristocráticas como los Liberales y Conservadores.

LA SOCIEDAD de la IGUALDAD

En 1850 dos hombres regresaron a Chile de una larga estancia temporal en Francia. Francisco Bilbao y Santiago Arcos habían estado presentes en París durante la revolución de 1848 y habían presenciado el papel que jugaron los artesanos. Estaban familiarizados con los pensamientos de Proudhon y habían sostenido debates con Lamennais, convirtiéndose en seguidores del exsacerdote. Bilbao puede ser considerado fundamentalmente libertario.[2] El 10 de abril de 1850 Bilbao, Arcos, el escritor Eusebio Lillo y un número de otros republicanos radicales celebraron una sesión con representantes de los zapateros, sombrereros, músicos, y sastres. Forjaron a La Sociedad de la Igualdad (o S.I.) Con su publicación, El Amigo de Pueblo.

El SI fue devoto del concepto de "societarismo", la soberanía completa de la gente y fraternidad universal. Buscaron un proyecto de desarrollo moral, material e intelectual para el artesanado.[3] Promovieron el derecho de la gente a organizarse, algo que supuestamente garantizaba la Constitución chilena pero que ignoraba la élite. El SI requirió la creación de una república real y la regeneración de Chile, [4] que debia ocurrir a través de asociación voluntaria. En octubre de 1850 crearon una escuela para artesanos, con cursos de lectura, aritmética, música, inglés, baile, e historia antigua y chilena. El SI puede considerarse el modelo, en estructura organizativa e ideología, de las sociedades futuras de apoyo mutuo.

La composición educativa y moral marcha directamente a través de libertarianismo chileno de los Igualistas a la CGT de los 1930's. Esto era común a todos los movimientos obreros anarquistas. Al igual que la revolución industrial en Europa, la industrialización en Chile fue muy destructiva para la familia y la sociedad. Las familias campesinas son patriarcales. Por mucho tiempo vivieron como gente que trabajaba la tierra como una unidad familiar y vivian en comunidades de aldea, esto no tuvo demasiadas consecuencias negativas. La proletarización y el residencial cambiaron esta realidad.

El hombre tomaba su sueldo, y los de su esposa y sus hijos y los gastaba como le daba la gana. Sin comunidad que le diera una influencia positiva y con una miríada de vicios de ciudad entre los que escoger, el hombre a menudo malgastaba "su" dinero en bebida o en los dados. Las familias ya pobres se volvieron aun más pobres por ésto y la violencia doméstica floreció.

La temprana industrialización creaba no una clase obrera genuina sino un lumpenproletariado con todas las actitudes irresponsables, violentas y llenas de prejuicios de ese grupo. La sociedad no puede existir donde el lumpenproletrariado predomina, sólo es una selva cuya única ley es "hacer lo que me parece correcto". Tener una sociedad requiere autonomía, solidaridad y apoyo mutuo, todo cuál requiere un sentido de responsabilidad y actitudes democráticas.

El alcoholismo, la adicción a las drogas y la inestabilidad de la familia causaron en los campesinos una profunda incapacidad para adaptarse a la vida urbana y al trabajo.[5] La carencia de educación tenía un efecto negativo en la población obrera pues ensancha el rango de sueldos, debilita la solidaridad y hace a los trabajadores campesinos insensibles a las explicaciones complejas y por consiguiente abiertos a los demagogos.[6] Las organizaciones de trabajadores trataban de crear ciudadanos de clase obrera y los medios para hacerlo era civilizarles.

LA SI BAJO ATAQUE

El Partido Liberal, que había contado con los artesanos entre sus partidarios, no estaba satisfecho con esta competición. Trataron de acoger o destruir el propio SI. y para causar daño les acusaron de comunistas.[7] Ante esta calumnia Franciso Bilbao contestó, ... no somos comunistas y no nos gusta el comunismo, el cuál consideremos un sistema falso ... [8]

La represión vino pronto. Se usó a policías espías y a menudo rompieron reuniones. La Iglesia intervenida denunció al SI desde el púlpito. En una Comisión directiva irrumpieron dieciséis hombres armados con palos y cuchillos y amenazaron con matar a los miembros. Pero los Igualistas pudieron ahuyentarles defendiéndose con ferocidad. Los ataques se extendieron por los barrios populares, dónde el SI tenía muchos partidarios, pero la gente respondió del mismo modo. El gobierno, frustrado en su empeño de apagar de un soplo esta chispa de libertad, lo ilegitimó para llevar armas y así desarmó la oposición. En el rencor de esta represión, el SI tuvo 3000 miembros en Santiago.

La violencia de las autoridades aumentaba. Las casas eran registradas de arriba abajo por el ejército o las pandillas de partidarios del gobierno. Francisco Bilbao se vio obligado a esconderse y muchos Igualistas fueron arrestados, detenidos y torturados. El 20 de abril de 1851 la última manifestación importante del SI en Santiago fue violentamente doblegada por el Estado. Este acontecimiento marcó la muerte de la organización. Había sido una corta pero fecunda vida. El SI sembró en Chile las semillas del ... apoyo mutuo ... [9] Un miembro del grupo, Pablo Muñoz, había formado una rama de la Sociedad de Igualdad en el pueblo de La Serena, donde él enroló a más de 100 artesanos locales. Esta asociación fue menos movimiento político que el SI y más una sociedad verdadera de apoyo mutuo. La Sociedad La Serena es el vínculo entre el SI y el Sociedades Mutuales.

Próxima semana: LAS PRIMERAS SOCIEDADES de APOYO MUTUO

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