30 jun. 2007

Economía y Tercer Sector


Por CEPES: Confederación Empresarial Española de Economía Social (Primera parte)
La Economía social y el Tercer sector son realidades que han surgido en las ultimas décadas producto de la popularidad colectiva en el panorama europeo.
En particular, el tercer sector representa un fenómeno complejo que se coloca entre la sociedad, la economía y la política; entre los individuos, la sociedad y el espíritu de solidariedad; entre las necesidades sociales y las experiencias de auto-organización.
Las organizaciones de este sector se diferencien de aquellas del mercado y las públicas (primer y segundo sector respectivamente). Ellas pueden desempeñar diferentes papeles: de defensa y promoción activa de los derechos, abrir nuevos campos de actuación social, de redistribución de recursos y producción de bienes y servicios.

Detrás del término "tercer sector" hay un conjunto de teorías, modelos, escuelas y prácticas, más o menos comprensivas, más o menos innovadoras, más o menos exportables en otros países.
En síntesis, el tercer sector se puede definir como respuesta a:
los fracasos del Estado (como sostiene Burton Weisbrod que lo define "government failure");
los fallos del mercado (como sostiene H.B.Hansmann que lo define "market failure"), o siguiendo un modelo interpretativo alternativo a los dos anteriores como
"enfoque altruista" de los viejos y nuevos problemas de la sociedad contemporánea (como sostiene H. Oleck, que lo define "altrustic approach").
Además, los criterios y confines de esta realidad no son rigurosamente delineados.
Por tanto, las diferentes definiciones reflejan las diferentes perspectivas y acuerdan ordenes de prioridad a algunos elementos antes que otros.
Según la escuela francesa podemos hablar de la Economía Social y Solidaria ("l’économie social et solidaire en Europe") como una concepción en la que todas las iniciativas que se desarrollan en este ámbito tienen las siguientes características comunes:
1. Crean o reactivan relaciones de confianza y redes de relaciones sociales ("capital social") a través de actividades socio-económicas cuyo éxito depende significativamente de un buen funcionamiento de este aspecto (redes de relaciones sociales). Actuando de esta manera las actividades de Economía social y solidaria mantienen "un espacio abierto y accesible a todos los ciudadanos de una comunidad local, de manera que en este espacio pueden expresar sus opiniones, intercambiar y lograr diferentes objetivos comunes", donde los elementos utilitaristas no sean predominantes ("espacio de reciprocidad").
2. Son independientes y gestionadas por comités locales, que usualmente se presentan a convocatorias públicas asumiendo que las mismas sirven al interés colectivo.
3. Se colocan en un espacio intermedio entre la economía monedera y la no monedera (Economía informal, domestica / vecinados y autoproducción fundada sobre la reciprocidad, sobre la solidaridad y el trueque; el capital humano).
Según el ultimo estudio realizado por el CIRIEC Internacional " Reto estratégico por el empleo" en junio de 2000, las características específicas del Tercer Sistema a nivel europeo se apoyarían en tres parámetros:
1º.- El tipo de organizaciones implicadas.
2º.- La naturaleza de intermediación del Tercer Sistema en un marco plural de Estado de Bienestar y de economía mixta.
3º.- La dimensión socio-política que es tan importante como la dimensión económica.
En virtud de estos diversos componentes, las interpretaciones estadísticas de la importancia del T.S. en la economía de cada estado miembro necesita ser complementada con un enfoque histórico-dinámico, elementos esenciales para entender el potencial del T.S. en la sociedades Europeas.
Por otro lado, ideas innovadoras han sido desarrolladas por redes de la sociedad civil a través de Europa, asumiendo la forma de asociaciones y cooperativas. Estas se han adaptado a los cambios en la acción pública de diferentes maneras, dependiendo de los sistemas de estado de bienestar en cada país.
Podríamos concluir que el marco ideal de funcionamiento del T.S. se fundamenta en el desarrollo y mantenimiento de esferas de actividad de reciprocidad y confianza mutua, en las que todos los actores implicados (ciudadanos, consumidores, usuarios, productores, etc.) participan a partir de un proyecto común.
Este es un espacio de experimentación y debate a partir del cual nuevos servicios a la comunidad pueden ser institucionalizados.
Existen diferentes niveles de Estados de Bienestar y de medidas de apoyo al tercer sistema que repercuten en las entidades del tercer sector al tener que funcionar en una economía mixta (monedera y no monedera).
Como conclusión, el Tercer Sistema merece la atención y el apoyo general por cuatros razones principales: 1. Valorando las competencias de trabajo a nivel local prestando servicios relacionales de alta intensidad de capital humano. El tercer sistema puede alterar modelos de consumo doméstico.
2. El tercer sistema puede generar y desarrollarse a partir del capital social de un territorio, es decir, de las formas de confianza mutua y de empeño cívico. Esta contribución permite lograr y mantener los valores del modelo europeo de sociedad democrática.
3. El tercer sistema ayuda a reconciliar las esferas económicas y social, promoviendo un espíritu empresarial socialmente orientado que combate la cultura del clientelismo y de la dependencia pasiva del estado de bienestar.
4. El tercer sistema y sus organizaciones consolida las economías sociales a través de la puesta en marcha de modelos de desarrollo durables, colectivos y orientados socialmente.
El punto de contradicción está en la capacidad de encajar los valores del tercer sistema a nivel político, es decir, la capacidad de influir culturalmente.
Según el estudio internacional realizado por Lester M. Salamon y Helmut K. Anheier "Social origins of civil society: explaining the nonprofit sector cross-nationally" (1996): las organizaciones no lucrativas se pueden definir como el grupo de entidades con las siguientes características:
Organizadas, institucionalizadas de alguna manera (ejemplo: presencia de un estatuto legal).
Privadas, ejemplo: institucionalmente separadas de los gobiernos.
No distribución de beneficios, ejemplo: no retorno de ganancias a los directores de las entidades.
Autogestionadas, ejemplo: equipada de todos los elementos necesarios para controlar sus actividades.
Voluntarias, ejemplo: que implica un nivel razonable de participación voluntaria.
No religiosas, ejemplo: no implicadas de manera prioritaria en la educación y proselitismo de promoción religiosa.
No política, ejemplo: no enfocada prioritariamente en la promoción de candidatos en elecciones políticas.
Estos criterios apuntados han sido aplicados en una investigación empírica realizada en ocho países: Estados Unidos, Reino Unido, Francia, Alemania, Italia, Suecia, Hungría y Japón.
Algunos datos relevantes de esta investigación fueron los siguientes:Las entidades estudiadas emplean a 11,9 millones de empleados, lo que representa el 4,5 por 100 de la fuerza de trabajo.
Las entidades de estos 8 países atraen las energías de aproximadamente de 5 millones de empleados a tiempo completo.
Presencia sectorial principal de las entidades sin ánimo de lucro en los países investigados:
Japón y Reino Unido: sector EDUCATIVO.
Estados Unidos y Alemania: SANIDAD.
Francia e Italia: SERVICIOS SOCIALES.
Hungría y Suecia: sector CULTURAL.
Próxima entrega: Posición en ESPAÑA.

Publicar un comentario en la entrada